Cultivar la trufa: viabilidad | Huerta para cultivar

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El cultivo de trufas es teóricamente posible pero, como voy a explicar mejor a continuación, no es sencillo y ciertamente no se puede hacer en el huerto de la casa. La premisa necesaria es que no tengo experiencia en el cultivo de trufas, por lo que ciertamente no soy capaz de escribir una guía de este cultivo que es muy difícil y aún en fase experimental.

Para entender por qué la idea de cultivar trufas en su propio campo no es fácil, comencemos por definir qué son las trufas. Es un hongo muy particular del género de los tubérculos que surge en simbiosis con la capa radicular de algunas plantas. En Orto Da Coltivare escribí un artículo dedicado a las micorrizas (analizando en particular su posible acción positiva sobre las plantas hortícolas), pues también la trufa establece una relación simbiótica de este tipo con las raíces del árbol.

Cómo cultivar trufas

Si quieres cultivar una trufa, necesitas tener plantas para micorrizarlas. No tienen que ser cualquier planta, ya que solo unos pocos árboles son adecuados. Los socios típicos de la trufa son el roble y la encina. Incluso tener un roble en el jardín no es nada obvio para poder dar a luz la relación entre raíces y hongos. El suelo debe tener características muy particulares para que se forme el precioso tubérculo, por ejemplo, un cierto pH y una buena presencia de caliza.

Entonces, para cultivar trufas no puedes usar el huerto: necesitas un bosque pequeño con árboles adecuados, si no los hay, debes plantarlo. El lento desarrollo de este tubérculo significa que al comenzar a cultivar hoy, incluso asumiendo que se dan todas las condiciones adecuadas, algo se cosechará en unos diez años.

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Por eso, más que cultivarlas en general, las trufas se buscan en el bosque, donde sin embargo se pueden recolectar solo bajo ciertas condiciones y con una autorización: tardando mucho tiempo en formarse, deben ser salvaguardadas. Por lo general, para encontrarlos se usa la nariz de un perro, incluso el cerdo  sería un animal adecuado para buscar este hongo.

En definitiva, diría que conviene renunciar al proyecto de hacer trufas en el huerto, pero no es del todo malo. El encanto de esta forma extraordinaria de vida fúngica también reside en su rareza y en el hecho de que escapa a la lógica de la cría y producción humanas.

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