Enfermedades del almendro: reconocimiento y defensa biológica

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El almendro pertenece al grupo de las frutas de hueso, al igual que el cerezo, el melocotón, el albaricoque y el ciruelo. Estas especies son parte de la vasta familia botánica de las Rosáceas, y son unidos por la susceptibilidad a las mismas enfermedades.

El punto de partida fundamental para mantener las plantas sanas, y en este caso recolectar gran cantidad de buenas almendras, es siempre la prevención, es decir, el conjunto de estrategias encaminadas a reducir la probabilidad de manifestación de una patología, para poder limitar los tratamientos.

Cuando también es necesario intervenir por el almendro, es posible, si es necesario, utilizar solo productos de bajo impacto ambiental, o los permitidos en la agricultura ecológica, que si se utilizan correctamente y con prontitud conducen a una defensa eficaz. Así aprendemos a reconocer las principales patologías del huerto de almendros y los métodos de defensa natural relacionados, útiles tanto para una actividad económica real, como para quienes cultivan algunos almendros en un pequeño huerto mixto o incluso solo un ejemplar en el jardín.

Previniendo patologías

Antes de conocer cuáles son las enfermedades típicas del almendro, conviene hacer una discusión general: en el cultivo ecológico, la prevención es sin duda la estrategia más importante para defenderse de la adversidad y se lleva a cabo con técnicas de cultivo correctas.

  • Plántulas sanas. En la planta debemos estar seguros de la sanidad del material de propagación, que son las plántulas de almendro, una garantía que el vendedor debe brindarnos.
  • Variedades resistentes. Damos preferencia a variedades antiguas, generalmente más rústicas y resistentes, o al menos tolerantes, a las principales adversidades.
  • El riego adecuado. De inmediato instalamos un sistema de riego por goteo, para regar, al menos según sea necesario, solo debajo del dosel y nunca por encima del dosel. Como siempre, las enfermedades fúngicas se ven favorecidas por el estancamiento de la humedad en el follaje.
  • Sin exceso de nitrógeno. No fertilice demasiado: los tejidos muy ricos en nitrógeno son más susceptibles a la penetración de micelios fúngicos.
  • Poda adecuada. Poda equilibrada, es decir, nunca exagerada, lo suficiente para equilibrar la vegetación y la producción y mantener el follaje aireado.
  • El sexto de implantación. Siempre para asegurar la circulación del aire, es recomendable no espesar demasiado las plantas, y especialmente en el caso de cultivo de un huerto de almendros real, respetar las distancias mínimas de plantación de 4,5 x 5 metros.

Dicho esto, veamos cuáles son las adversidades más comunes que amenazan al almendro, y cómo posiblemente tratarlas orgánicamente.

Moniliosis

La Jewelryosis es una enfermedad común a la fruta de hueso. muy favorecido por la humedad ambientaltales, y causada por hongos del género Monilia, que atacan sobre todo los capullos y las flores. Las flores se secan y se vuelven marrones, e incluso las ramitas pueden secarse. Sin embargo, estas partes afectadas no se caen sino que tienden a permanecer en la planta, preservando así el inóculo. Es importante eliminar todas estas fuentes de una mayor propagación de la enfermedad, utilizando tijeras o tijeras.

Las infusiones o extractos de cola de caballo, rociado sobre las plantas, previene la enfermedad, que puede ser tratada, en caso de síntomas evidentes, con un producto a base de polisulfuro de calcio, sustancia también permitida en la agricultura ecológica, y que debe utilizarse siempre con todas las precauciones necesarias y previa lectura de la instrucciones en las etiquetas de los productos. De lo contrario, otro producto eficaz es el Bacillus subtilis, para ser utilizado en la fase vegetativa o incluso en floración, aunque no esté oficialmente registrado para este cultivo y por tanto no esté autorizado su uso en agricultura ecológica profesional. La El verde cobre se puede utilizar durante el invierno como tratamiento preventivo..

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Corineo o escopeta

Los síntomas del corineo son visibles sobre todo en las hojas, pero también puede ocurrir que se noten en ramas y frutos. En las hojas se pueden ver pequeñas manchas circulares de color marrón violáceo, que luego se necrosanven y quedate yo pequeños agujeros en el papel de aluminio. Esta es precisamente la razón por la que la enfermedad se conoce como peletización de fruta de hueso. Pueden aparecer manchas en las ramas que, al ensancharse, también tienden a emitir encías, mientras que en los frutos se observan pequeñas manchas redondas y rojizas y estas almendras son más difíciles de descascarar.

Durante el período de descanso vegetativo, también podemos hacer un tratamiento cúprico en este caso, pero si queremos evitarlo, es muy útil intentar utilizar en su lugar la pulpa del tronco. Este preparado, con efecto desinfectante, es muy utilizado en agricultura biodinámica y está compuesto íntegramente por ingredientes naturales: suele estar compuesto por un tercio de estiércol fresco, un tercio de bentonita y un tercio de arena rica en silicio.

La infusión de cola de caballo se puede agregar a todo, que también se pulveriza finamente solo sobre plantas en vegetación para una protección preventiva contra enfermedades fúngicas. Otro producto útil, siempre para pulverizar en fase vegetativa, es la zeolita., harina de roca que forma un velo sobre el follaje, de modo que absorbe la humedad y la reduce a la planta.

Burbuja de melocotón

La burbuja es sin duda una enfermedad más común en los melocotoneros, pero también puede afectar al almendro, deformando los órganos verdes de la planta. La hoja, en particular, adquiere una gran formación de ampollas violáceas, lo que provoca la reducción de la fotosíntesis y, por tanto, al final también una menor producción de frutos, que ya no están adecuadamente nutridos. Las flores y frutas afectadas también tienden a caerse. Frente a esta patología, más que los productos a base de cobre, son los recomendados a base de polisulfuro de calcio.

Fusicoccus o cancro de ramitas

Esta enfermedad principalmente daña las ramas, en las que aparecen, cerca de las yemas, manchas elípticas de color marrón que, con alta humedad ambiental, pueden volverse blanquecinas tras la emisión de mucílagos. Si la mancha se extiende a toda la circunferencia de la rama, puede desprenderse, de ahí el nombre de cáncer de rama. Las plantas pueden reaccionar al fusicocco emitiendo nuevos brotes, pero a la larga, si no se tratan, se marchitarán hasta morir.

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