Floristería y jardinería ecológica

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la práctica que es una forma de vida….

En los últimos años se ha hablado cada vez más de prácticas agrícolas «respetuosas con el medio ambiente», mientras que los productos que resultan de esta forma de agricultura se caracterizan – y son – de alta calidad y se venden como tales. En floricultura, las cosas son más extrañas: la flor y la planta, en general, son elementos de mejora de nuestro entorno diario estrecho y amplio. Sin embargo, lo que marca la diferencia es si el proceso de producción se realiza con prácticas «ecológicas».

El término «horticultura ecológica» se refiere a toda la política y el proceso para practicar tales técnicas en la producción de productos florícolas. De hecho, estos productos tienen marcados especiales para que el consumidor sepa que provienen de este proceso. Europa ha venido siguiendo estas prácticas en los últimos años, mientras que en Grecia ahora se están organizando los primeros pasos en esta dirección. Después de todo, los consumidores, como ciudadanos, también exigen que lo ecológico se gestione de forma respetuosa con el medio ambiente.

Uso de productos químicos suaves

El uso de productos químicos suaves en artículos de floricultura es necesario porque la degradación de la calidad de la flor es grande en el caso de manchas debido a una pequeña infestación de enemigos. En este caso, los productos químicos suaves se utilizan sólo cuando sea necesario y como «extintor de incendios». La nueva generación de medicamentos se degrada rápidamente en el medio ambiente y no es particularmente dañina para los seres humanos y los mamíferos. En muchos casos no es perjudicial para los insectos benéficos y esto ayuda en el manejo integrado. Su uso debe hacerse solo después de consultar con consultores técnicos sobre el tema.

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¿Qué pasa en el verde?

Los productos químicos son dañinos para el medio ambiente tanto durante su proceso de producción como después de su aplicación. Son peligrosos para la salud humana y tóxicos para muchos organismos como aves, abejas, tortugas, etc. Muchos, por sus elevados residuos, consiguen pasar a la cadena alimentaria, a las aguas subterráneas y ser transportados por el viento en nuestros hogares. Su uso solo es apto para explotaciones agrarias e, incluso en el campo, debemos recurrir a ellos ya que hemos agotado todos los métodos posibles por medios naturales o biológicos.

Lamentablemente hoy en día, el desconocimiento de las posibilidades de intervención por medios naturales, la búsqueda de una solución fácil y rápida, así como la indiferencia hacia el medio ambiente y la salud humana dan ‘espacio’ al uso de venenos químicos dentro del área urbana. Se rocían jardines, patios de recreo, escuelas y jardines de infancia, parques y jardines nacionales. Los venenos químicos no deben usarse en un lugar de elevación mental y contacto con la naturaleza.

La creación de un espacio verde en la ciudad, que estará cargado toxicológicamente con venenos químicos, es un paso adelante y dos pasos atrás. Debemos mostrar la misma sensibilidad tanto en la creación de dichos espacios como en su conservación y cuidado. Los fertilizantes orgánicos, las medidas de control de enfermedades naturales y el control biológico de insectos herbívoros con microorganismos benéficos deben ser apoyados por los Municipios, en sus áreas de responsabilidad, pero también los ciudadanos en el caso de particulares.

La naturaleza, en casos de superpoblación de vegetarianos, interviene con organismos benéficos para restablecer el equilibrio ecológico. Confiamos en su Sabiduría y la copiamos …

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