Microorganismos efectivos: qué son los ME, cómo usarlos

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El uso de microorganismos en la agricultura no es nada nuevo: cualquiera que use compost en el jardín está introduciendo poblaciones microbianas en el suelo, quizás sin siquiera saberlo. El subsuelo está poblado por una multitud de pequeños organismos esenciales para la vida vegetal y, por tanto, para la actividad agrícola.

En los últimos años se ha profundizado en agronomía el conocimiento de la relación entre estos microorganismos y la calidad del cultivo. A partir de estos estudios, se han identificado EM, microorganismos efectivos que pueden ser verdaderos ayudantes para el cultivador. Los resultados obtenidos son muy interesantes y tienen aplicaciones prácticas tanto en la agricultura de renta como en el cultivo de huertos.

El uso de microorganismos es por definición una técnica completamente natural, por lo que se puede implementar en cultivos orgánicos y no tiene toxicidad ni efectos ambientales negativos.

Ciencia y microorganismos: Teruo Higa

En las últimas décadas, la ciencia ha investigado cuidadosamente las interacciones entre microorganismos y plantas, para tratar de comprender qué interacciones a nivel del sistema radicular son útiles para el desarrollo del cultivo y qué microorganismos son responsables de ellas. Lo que surge es la dificultad de encontrar relaciones causa-efecto en sistemas tan complejos: conocer con precisión los procesos involucrados no siempre es posible. Uno de los problemas al estudiar las poblaciones microbianas en relación con las plantas es comprender qué microorganismo o proceso específico es responsable de un resultado particular. En este campo de estudio es difícil obtener resultados consistentes y reproducibles en experimentos posteriores.

Sin embargo, a partir del trabajo del científico japonés Teruo Higa, se han realizado algunas observaciones que nos han permitido entender cómo el uso de EM (microorganismos efectivos) puede resultar muy interesante. Teruo Higa inició su investigación en los años setenta, encontrándose con todas las dificultades ya mencionadas. Los estudios del científico japonés parten del principio de estabilidad del ecosistema: en un ambiente rico y equilibrado ninguna especie prevalece sobre otras, por lo que a mayor presencia de biodiversidad, mayor estabilidad del ecosistema. Higa especula que esta ley también se aplica a los microorganismos. Bajo esta hipótesis, un ambiente en el que hay muchas variedades, con muchos microorganismos diferentes, es más saludable. Incluso los principales patógenos de las plantas son los microorganismos, especialmente hongos y bacterias, si se encuentran en ambientes estables difícilmente podrán prevalecer, por lo que no causarán daños importantes a los cultivos.

Además del discurso de las patologías, la vida microscópica del subsuelo tiene muchas interacciones con las plantas: los organismos vegetales y los microorganismos del suelo tienen una actividad indisolublemente ligada y no pueden vivir unos sin otros. Muchas de estas interacciones aún se desconocen, pero el Dr. Higa aún obtuvo resultados importantes.

Primero, observó que la biodiversidad microbiana en realidad aporta la estabilidad del sistema. Las plantas dependen de la actividad de los microorganismos que viven en el suelo: una presencia viva de vida microscópica se traduce en salud para las plantas involucradas. A partir de esta observación se inicia un trabajo de clasificación de microorganismos en función de sus funciones en el sistema edáfico. El objetivo es identificar los microorganismos que tienen roles fundamentales para permitir la vida vegetal: de ahí que se clasifiquen los ME, o «microorganismos efectivos» o «microorganismos efectivos».

Que son los ME

Los ME gobiernan los procesos más importantes que garantizan la vida vegetal: son capaces de fijar nitrógeno atmosférico, descomponer desechos orgánicos y residuos vegetales, desintoxicar pesticidas, suprimir enfermedades de plantas y suelos, alimentar el ciclo de elementos y producir compuestos bioactivos como vitaminas, hormonas y enzimas que estimulan el crecimiento de las plantas.

La mayoría de estos microorganismos reales son bacterias del ácido láctico, levaduras y un número menor de bacterias fotosintetizantes (como cianobacterias, actinomicetos y otros tipos de microorganismos). Todos estos pueden reproducirse y coexistir en soluciones acuosas.

Utilice EM en el cultivo

Para lograr efectos beneficiosos, los ME deben encontrar las condiciones físicas adecuadas: disponibilidad de agua, oxígeno, pH y temperatura, y también deben poder coexistir con poblaciones microbianas autóctonas. Esto significa que los ME no pueden utilizarse como sustituto de algunas prácticas agrícolas importantes como el riego o la fertilización. En cambio, pueden ser de gran ayuda para hacer estas prácticas más efectivas y evitar infestaciones por patógenos.

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Varias empresas en los últimos años están comenzando a vender ME. Hay quienes las venden en forma de polvo o cerámica, quienes venden directamente soluciones acuosas para ser “activadas”, hay micorrizas para mejorar la absorción de nutrientes por las raíces. En definitiva, hay un mercado que se está diferenciando y en el que no es fácil orientarse. En cuanto a la efectividad de estas técnicas, solo hay que intentarlo: los resultados no son inmediatos y en muchos casos hay un equilibrio microbiológico que hay que restablecer.

Evidentemente, la técnica EM es completamente natural y, por tanto, está permitida en la agricultura ecológica: no son productos químicos sintetizados en el laboratorio, sino pequeños organismos vivos que se liberan en el suelo. Por tanto, no hay efectos nocivos para los seres humanos o el medio ambiente, que de hecho se enriquece. Para aquellos que quieran intentar cultivar de forma natural, el uso de EM puede ser una ayuda válida para restaurar la diversidad microbiológica que se ha perdido en muchos suelos.

EM: para saber más

Ya ha habido trabajos científicos que han descrito los efectos positivos de la EM, comenzando con los trabajos de Teruo Higa. Para aquellos interesados ​​en aprender más sobre el tema, les sugiero leer el artículo de mi blog, Masanobu – El portal de la agricultura natural, en el que se resume y traduce un artículo de Higa y Parr, también encontrarán enlaces a otros artículos en inglés .sobre el tema EM.

También en la historia del jardín experimental que estoy documentando en Orto Da Coltivare utilizaré microorganismos, por lo que en las próximas actualizaciones encontrarás los métodos de uso, las dosis y los productos que se utilizarán.

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