Óxido en rosas

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La roya es una enfermedad muy común para el cultivo de rosas en todo el mundo. Se debe a varias especies del hongo Phragmidium, sobre todo el Phragmidium mucronatum. Es un hongo autógeno, es decir, completa su ciclo biológico sobre un hospedador, en nuestro caso en rosas, pero también macrocíclico, es decir, forma todas las etapas de desarrollo de una roya típica (espigas, espermógenos, uredosporas, esporas periféricas).

Síntomas: ciclo biológico de Phragmidium mucronatum
Este hongo infecta principalmente las hojas y, más raramente, los tallos y flores de la rosa. Los primeros síntomas aparecen a principios de primavera, en la superficie inferior de las hojas en forma de ampollas anaranjadas. Luego, las ampollas crecen y hacen que aparezcan manchas anaranjadas o marrones en la parte superior de las hojas. Esta etapa se llama aikidia. Al mismo tiempo, aparecen manchas anaranjadas en la superficie superior de las hojas, donde se forman los espermógenos, que, sin embargo, son indistinguibles de las espigas. Sin embargo, el hongo se vuelve particularmente susceptible y contagioso durante la etapa uretral, durante el verano, cuando en condiciones favorables se provocan constantemente infecciones. Luego se forman erizos de naranja en la parte inferior de las hojas, que luego se convierten en tallos perfectos en el otoño, lo que resulta en la aparición de ampollas negras.
Las esporas periféricas son la forma de invernada del patógeno en las hojas enfermas, mientras que la invernada en forma de micelio es posible, con menor frecuencia. Las esporas perfectas germinan en la primavera, formando las basidiosporas, que son la infección inicial del nuevo año. Debido a que las basidiosporas son semillas secas, son muy fáciles de transmitir por aire de una planta débil a una sana.

Óxido en rosas

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Tratamiento de óxido en rosas.
Para tratar el patógeno, se recomienda eliminar y destruir las partes afectadas de la rosa. Además, se debe evitar la prevalencia de alta humedad, donde crecen las rosas, ya que la humectación constante es un parámetro favorable para la aparición del patógeno. Finalmente, es posible el tratamiento químico del patógeno.

Textos – Fotos
Striglis Giannis
Agrónomo G.P.A.

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